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Tercer Estudio

El dolor de Mikael ante la evolución de la humanidad en la época anterior a su actividad

En el ulterior avance de la época del alma conciente va desvaneciéndose cada vez más la posibilidad que tiene Mikael de vincularse con la entidad humana general. El intelecto humanizado hace su incursión en ella, un intelecto del que desaparecen las representaciones imaginativas capaces de mostrarle al hombre la inteligencia esencial del cosmos. A partir del último tercio del siglo XIX Mikael empieza a tener las posibilidad de acercarse al hombre. Antes sólo podía hacerlo por senderos verdaderamente rosacruces.

Con su intelecto germinante el hombre observa la naturaleza. Allí ve un mundo físico y etéreo en los que él mismo no está inserto. Con las grandes ideas de Copérnico y de Galileo adquiere una imagen del mundo extrahumano; pero pierde la imagen de sí mismo. Se contempla a sí mismo y no puede llegar a comprender qué es.

En las honduras de su ser se despierta en él aquello que su inteligencia está destinada a sostener y con lo que su yo se ha de vincular. Por consiguiente, el hombre lleva consigo algo triple. En primer lugar, algo que aparece como físico-etéreo en su ser anímico-espiritual, y que desde la época de Saturno y de Sol siempre le ha situado en el reino de lo divino-espiritual. Es algo en lo que el ser humano y el ser de Mikael pueden coincidir. En segundo lugar, el hombre lleva consigo su posterior entidad físico-etérea, aquello en lo que se convirtieron esos elementos durante las épocas lunar y terrestre, algo que es obra de lo divino-espiritual pero que ya no contiene su vida en el interior.

Lo divino-espiritual volverá a estar allí presente con plena vida cuando Cristo pase por el Misterio del Gólgota. En lo que actúa espiritualmente en los cuerpos físico y etéreo del hombre se puede hallar a Cristo. En tercer lugar, el hombre posee en su interior aquella parte de su entidad anímico-espiritual que adquirió nueva esencia en las épocas lunar y terrestre. En ella se halla activo Mikael, mientras que en la que sigue inclinándose hacia lo lunar y terrestre Mikael se ha ido haciendo cada vez más inactivo. En la primera Mikael ha mantenido para el hombre su imagen del hombre y de los dioses.

Eso pudo hacerlo hasta el despuntar de la época del alma conciente. Luego podríamos decir que, en su integridad, lo anímico-espiritual del hombre se hundió en lo físico-etéreo para extraer desde allí el alma conciente.

Y así luminosamente emergió en la conciencia del hombre lo que le podían decir sus cuerpos físico y etéreo sobre lo físico y etéreo de la naturaleza. Y desapareció de su vista lo que pudieran decirle sobre él mismo su cuerpo astral y su yo.

Surge así en la humanidad una época en la que vive el sentimiento de que ya no puede llegar a comprenderse a sí misma. Comienza de ese modo una búsqueda del conocimiento de la entidad humana. Y eso no puede satisfacerse con lo que el presente ofrece. Históricamente retrocedemos a épocas anteriores. Surge así el Humanismo en la evolución del espíritu. No se aspira al Humanismo porque tengamos al hombre, sino porque lo hemos perdido. Mientras hubieran tenido al hombre, Erasmo de Rotterdam y otros habrían actuado con una disposición anímica distinta de la que les podía dar el humanismo.

Posteriormente, Goethe descubrió en el Fausto una figura humana que perdido totalmente al hombre.

Esa búsqueda del "ser humano" se hace cada vez más intensa. Porque solamente tenemos la alternativa de obnubilarnos frente al sentimiento del propio ser, o de desarrollar como elemento propio del alma el anhelo de descubrirlo.

Hasta entrado el siglo XIX, las personalidades más avanzadas en los diversos campos de la vida cultural europea desarrollan de modos diversos ideas históricas, científicas, filosóficas y místicas que revelan una aspiración a encontrar al hombre en la concepción del mundo que se ha intelectualizado.

El Renacimiento, el renacimiento espiritual, el Humanismo se apresuran podría incluso decirse que se precipitan hacia la espiritualidad en una dirección en la que no se la puede hallar; y en la dirección en la que habría que buscarla sólo encontramos impotencia, ilusión y embotamiento. Por doquier vemos la irrupción en el interior del hombre de las fuerzas de Mikael que va dirigiendo todas sus fuerzas hacia atrás en la evolución cósmica, con el fin de adquirir el poder de mantener al "dragón" en equilibrio bajo sus pies. Y es precisamente la influencia de esos esfuerzos de Mikael por fortalecerse, la que permite que surjan las grandes creaciones del Renacimiento. Sin embargo, son todavía una renovación del alma intelectiva y racional a partir de Mikael, y no una actividad de las nuevas fuerzas anímicas.

Se puede observar a un Mikael preocupado por si será capaz de luchar con el "dragón" a largo plazo, preocupado cuando percibe cómo los hombres en uns esfera quieren extraer la imagen del hombre a partir de la imagen de la naturaleza recién adquirida. Mikael ve cómo se observa la naturaleza y cómo se quiere formar una imagen del hombre a partir de lo que suelen llamarse "leyes naturales". Contempla cómo nos imaginamos esta o aquella propiedad del animal que se va perfeccionando y cómo con ello "emerge" el hombre. Pero para el ojo de Mikael ahí no aparece "un ser humano", porque lo que se considera perfeccionamiento y armonización, no deja de ser algo elucubrado; nadie puede ver esas especulaciones convirtiéndose en realidad, porque en ninguna parte es ha dado realmente el caso.

De ese modo, los seres humanos viven con un pensar sobre el hombre en imágenes sin esencia, en ilusiones; persiguen una imagen del hombre que no tienen más que creer; pero en realidad no hay nada en su campo de visión. "La fuerza del sol del espíritu ilumina sus almas, Cristo actúa; pero ellos no pueden captarla todavía. En el cuerpo rige la fuerza del alma conciente; pero todavía no quiere regir en el alma misma". Algo así podemos escuchar en la Inspiración que Mikael habla desde su honda preocupación. Y se pregunta si la fuerza de la ilusión en el hombre le dará tanto poder al "dragón", que le impida a Mikael mantener el equilibrio.

Otras personalidades, con mayor energía artística buscan sentir la unidad de la naturaleza con el hombre. ¡Que poderosas suenan aquellas palabras que pronunció Goethe cuando describió la actividad de Winckelmann en un bello libro!: "Cuando la naturaleza sana del hombre actúa como un conjunto, cuando él se siente a sí mismo en el mundo como una totalidad grande, bella, digna y apreciada, cuando el bienestar armónico le proporciona un entusiasmo puro y libre, entonces el universo, si pudiera sentirse a sí mismo llegando a la meta, lanzaría gritos de júbilo y se admiraría ante la cúspide de su propio devenir y ser". Lo que animaba a Lessing con fogosa espiritualidad, lo que en Herder daba alma a su gran mirada sobre el mundo, todo ello resuena en esas hermosas palabras de Goethe. Y toda la propia labor creativa de Goethe es como una multifacética revelación de esas palabras. En sus "Cartas Estéticas", Schiller describe un hombre ideal que lleva en su interior el universo y lo realiza en la reunión social con sus congéneres. Mas ¿de dónde surge esa imagen del hombre? Brilla somo sol matutino sobre la tierra primaveral. Pero ha penetrado en la sensación de los hombres al estudiar al hombre griego. Surgió en los hombres como intenso impulso interior de Mikael, pero sólo pudieron modelar ese impulso dirigiendo la mirada del alma hacia atrás, hacia tiempos pasados. Al querer elevar al "hombre", Goethe sentía los, más intensos conflictos con el alma conciente. Él lo buscaba en la filosofía de Spinoza; y durante su viaje a Italia, cuando pudo vislumbrar la intimidad de lo griego, justo creyó haberlo intuido. Se apartó rápidamente del alma conciente que lucha y se mueve en Spinoza, pero acercándose, a fin de cuentas, al alma intelectiva y afectiva que se iba extinguiendo. Así puede transferir, casi sin límites, muchos elementos del alma intelectiva o racional al alma conciente en su abarcante concepción de la naturaleza.

Mikael también observa seriamente esa búsqueda del hombre. Su intensión penetra en la evolución espiritual humana: es más el hombre que antaño había contemplado la esencia de la inteligencia cuando Mikael todavía la administraba desde el cosmos. Pero, si eso no fuera captado por la fuerza espiritualizada del alma conciente, se substraería a la acción de Mikael y caería en manos del poder de Lucifer. La otra preocupación importante en la vida de Mikael consiste en que Lucifer podría ganar la supremacía al desestabilizarse la situación de equilibrio de lo cósmico-espiritual.

La preparación de la misión de Mikael para finales del siglo XIX fluye como una tragedia cósmica. Abajo en la Tierra se está enormemente satisfecho por la acción de la imagen de la naturaleza; en la región donde actúa Mikael, rige la tragedia por los obstáculos que se contraponen a la realización de la imagen del hombre.

Antaño, en la irradiación solar, en el fulgor de la rojiza aurora, en el brillo de las estrellas, vivía el amor acre y espiritualizado de Mikael; ahora ese amor adoptó el signo de la visión dolorosa de la humanidad.

La situación de Mikael en el cosmos se hizo trágica y difícil, pero al mismo tiempo se aprestó hacia la búsqueda de una solución, precisamente en el período que precedía a su misión en la Tierra. Los hombres solamente podían sostener el intelecto en la región de su cuerpo y allí sólo en la esfera de los sentidos. Por ello no acababan de entender lo que no les venía transmitido por los sentidos; la naturaleza se convirtió en un campo de manifestación sensorial, pero esa manifestación se consideró de un modo totalmente material. En las formas de la naturaleza ya no se percibía la acción de lo divino-espiritual, sino algo existente sin la presencia del espíritu, pero se afirmaba que ello era capaz de producir lo que vive mental y espiritualmente en el hombre. Por otro lado, los hombres sólo estaban dispuestos a aceptar del mundo espiritual, aquello que procedía de noticias históricas. Por lo tanto se evitó rigurosamente la visión de lo espiritual hacia el pasado y hacia el presente.

Únicamente vivía en el alma humana aquello que procede de las regiones del presente donde Mikael no interviene. El hombre estaba contento de pisar terreno "seguro". Y creía tener ese terreno firme porque en la "naturaleza" no buscaba pensamientos en los que pudiera reinar la arbitrariedad de la fantasía. Pero Mikael no estaba contento, porque debía desarrollar su lucha contra Lucifer y Ahrimán en su propia región, más allá del hombre. Ello produjo graves dificultades porque Lucifer se acerca al hombre con mayor facilidad, en la misma medida en que Mikael, que conserva el pasado, ha de mantenerse alejado del hombre. Y así se produjo una violenta lucha entre Lucifer y Ahrimán en el mundo espiritual más cercano a la Tierra, para el bien del hombre. Mientras que el hombre mismo, en la región terrestre, mantenía una actividad contraproducente para la saludable evolución de su alma.

Todo esto se refiere naturalmente a la vida espiritual europea y americana. Para la asiática habría que decir otras cosas.

Goetheanum. 14 de Diciembre; 1924.


Directrices relacionadas con la anterior exposición

134- Al comenzar el desarrollo del alma conciente, el hombre siente cómo se la ha perdido la imagen de la humanidad, la imagen de su propio ser que antes se le había otorgado imaginativamente. Impotente para encontrarla ya en el alma conciente, la busca por caminos científicos o históricos. Quisiera entonces que resurgiera la antigua imagen del hombre.

135- Pero con ello no llega a sentirse realmente pleno de la entidad humana, sólo logra captar meras ilusiones. Más el hombre no se da cuenta de ese hecho y cree que esa imagen ilusoria es capaz de sostener a la humanidad.

136- Por ello, en la época que precede a su actividad terrestre, Mikael ha de ver con preocupación y dolor el curso que toma el desarrollo de la humanidad. Porque ésta evita toda aproximación espiritual, separándose de ese modo de todo lo que la une con Mikael.


Nota:

Para tener una mejor aproximación al tema desarrollado por Steiner, puede ser de interés la lectura de las partes Primera y Segunda.


Camelot. Iniciativa Antroposófica.

Rudolf Steiner. Pensamientos Guías - (GA 26).