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Primer Estudio - Ante El portal del Alma Conciente

Cómo Mikael prepara su misión terrestre venciendo a Lucifer en lo supra terrestre

La intervención de Mikael en la evolución del mundo y de la humanidad a finales del siglo XIX cobra una luz especial cuando se contempla la historia espiritual en los siglos que precedieron.

A principios del siglo XV, se sitúa el inicio de la época del Alma Conciente.

Antes de ese período se manifiesta una modificación total de la vida espiritual de la humanidad. Podemos observar cómo anteriormente en la visión humana todavía se introducían imaginaciones por doquier. Pero ciertas personalidades aisladas ya habían abierto el camino a los meros "conceptos" en su vida anímica, mientras la constitución del alma de la gran mayoría vivía dejándose impregnar por imaginaciones que se mezclaban con representaciones extraídas del mundo puramente físico. Eso es lo que sucedía con las ideas que se hacían de los procesos naturales y del devenir histórico.

Lo que la observación espiritual puede encontrar en esa dirección se ve plenamente confirmado por los testimonios exteriores. Mencionemos algunos de ellos.

Lo que en los siglos pasado se pensaba y hablaba sobre los acontecimientos históricos antes de que amaneciera la época del alma conciente, dejó múltiples testimonios escritos. Y por ello se han conserva de esa época "leyendas" y sagas que dan una imagen fiel de cómo se concebía la historia.

Un buen ejemplo de ello es el relato del buen Gerardo, inserto en un poema de Rudolf de Ems, que vivió en la primera mitad del siglo XIII. El "buen Gerardo", es un rico comerciante en la ciudad de Colonia. Emprende un viaje comercial hacia Rusia; Livonia y Prusia con el fin de comprar piel de marta cebellina. Luego sigue su camino hacia Damasco y Nínive para adquirir seda y otros productos parecidos.

En el viaje de regreso se ve arrastrado por una tormenta, llegando hasta un país extranjero donde conoce a un hombre que tiene prisioneros a caballeros ingleses y la prometida del rey de Inglaterra. Gerardo entrega todo lo que había adquirido en su viaje comercial y así logra rescatar a los prisioneros. Los hace subir al barco y así prosigue el regreso a casa. Cuando los barcos llegan al punto en que se separan, por un lado hacia la patria de Gerardo, y por otro hacia Inglaterra, éste deja ir a los hombres hacia su país, pero retiene junto a sí a la prometida del rey, en la esperanza de que su pretendiente, el rey Guillermo, la recogerá en el momento en que reciba la noticia de su liberación y el lugar de su estancia. La prometida del rey y las damas que la acompañaban son acogidas por Gerardo de la manera más imaginable. Ella vive como una hija bien amada en la casa de quien la ha liberado de su prisión. Pero pasa mucho tiempo sin que aparezca el rey para recogerla. Y entonces Gerardo para asegurar el futuro de su hija adoptiva, decide a casarla con su hijo, porque hay motivos para creer que el rey Guillermo ha muerto. Las fiestas para la boda se hallan ya avanzadas cuando aparece un peregrino desconocido - Guillermo. Hacía mucho tiempo que había partido y erraba en busca de su prometida. Y por la renuncia sin egoísmo del hijo de Gerardo su prometida le es restituida. Durante un tiempo los dos permanecen en casa de Gerardo, hasta que este les prepara un barco para llevarlos a Inglaterra. Una vez en Inglaterra, cuando los antiguos prisioneros que él había liberado y que ya habían recuperado sus puestos en la nobleza, pueden volver a saludar a Gerardo, quieren elegirlo rey a él. Pero él les responde que les trae al verdadero rey conforme a la ley. Ellos también había dado a Guillermo por muerto y querían elegir a otro rey para el país, que en su ausencia había entrado en una situación caótica. El comerciante de Colonia, rechaza todas las dignidades y riquezas que le ofrecen, y regresa a su casa en Colonia para seguir siendo allí el comerciante que había sido antaño.

La historia se ve revestida de tal manera que el emperador sajón, Odón I, viaja a Colonia para conocer al "buen Gerardo", porque el poderoso emperador ha caído en la tentación de contar con una "retribución terrenal", por algunas cosas que había hecho.Al conocer a Gerardo, siente en él el ejemplo de cómo un hombre sencillo hace cosas enormemente buenas -la entrega de todos los bienes que tenía para liberar a los prisioneros, la devolución de la novia de su hijo al rey. todas las cosas que emprende para lograr que vuelvan a Inglaterra, etc... sin desear ninguna recompensa terrenal por ello, esperando que toda recompensa proceda de Dios. En la boca de todos, se le llama el "buen Gerardo", y el emperador siente cómo recibe un poderoso impulso moral al conocer la actitud de Gerardo.

El relato, que se ha presentado aquí en sus líneas básicas, con el fin de no limitarse a dar nombres a algo poco conocido, muestra con toda claridad, por un lado, la constitución anímica de la Edad Media antes de que amaneciera la época del alma conciente en la evolución de la humanidad .

Quien deje que el relato de Rudolf von Ems vaya penetrando y ejerza su influencia en uno mismo, podrá sentir cómo la vivencia del mundo terrestre ha cambiado desde la época en que vivía el emperador Odón I (siglo X).

No hay más que ver cómo en la época del alma conciente, el mundo, por decirlo de algún modo, ha cobrado "claridad" en la captación de la existencia física y su devenir. En cierto sentido, Gerardo parece navegar por la niebla en sus barcos. Sólo conoce un fragmento muy pequeño del mundo con el que quiere vincularse. En Colonia no se habla de las coas de Inglaterra, y por otro lado hay que buscar muchos años a un hombre que esté en Colonia. Para conocer la vida y el patrimonio de una persona como la que Gerardo se encuentra al ser desviado por la tormenta, hace falta el el destino le lleve directamente hasta el lugar requerido. En comparación con al captación de las actuales condiciones del mundo, que se parece al mirar un amplio paisaje iluminado pro el sol, lo que sucedió entonces es como un tantearen la espesa niebla. Lo que hoy valoramos "históricamente" no tiene nada que ver con lo que se nos explica al hablar del "buen Gerardo". Y aún menos tiene que ver con la disposición anímica y la situación espiritual global de la Edad Media. Son estas dos últimas las que se describen en imaginaciones, y no los acontecimientos concretos del mundo físico.

En esta exposición se refleja no sólo el hecho de que el hombre se siente a sí mismo como ser que vive y actúa constituyendo un mero eslabón en la cadena de los acontecimientos del mundo físico, sino que siente también cómo actúan en su propia existencia terrenal seres espirituales suprasensibles, y cómo su voluntad se relaciona con ellos.

La historia del "buen Gerardo" muestra cómo oscuridad crepuscular en la penetración en el mundo físico que precedió a la época del alma conciente, dirigía la mirada hacia la contemplación del mundo espiritual. No se veía en las amplitudes de la existencia física, sino más bien en las profundidades de la espiritual.

Pero igual que antaño una clarividencia crepuscular (onírica) había mostrado el mundo espiritual a la humanidad, en la época que señalamos eso dejó de existir. Las Imaginaciones existían; pero penetraban en una disposición del alma humana que ya se orientaban intensamente hacia lo mental. Ello produjo que ya no se supiera cómo se relaciona con la existencia física el mundo revelado en las Imaginaciones. Por eso a quienes se movían en dirección al mundo del pensamiento, esas Imaginaciones se presentaban como "fabulaciones" arbitrarias sin realidad alguna.

Pues no se sabia que con la Imaginación se está contemplando un mundo en el que el hombre se halla presente con una parte de su propio ser, muy distinta de la que le hace hallarse en el físico.

Por esa razón, en esa exposición ambos mundos se hallaban presentes uno junto al otro, y por la actitud del relato, ambos poseían un carácter que nos induciría a pensar que los acontecimientos espirituales que ahí se explicaban, tenían lugar de una manera tan perceptible como los acontecimientos físicos.

A ello se le agregó el hecho de que, en esos relatos, se confundieron los acontecimientos físicos entre sí. Personas cuya vida se halla separada or siglos, aparecen como si fueran contemporáneos, los acontecimientos se sitúan en el lugar incorrecto o en el tiempo equivocado.

El alma humana contempla hechos del mundo físico de un modo que sólo sería aplicable para contemplar lo espiritual, donde el tiempo y el espacio tienen un significado muy distinto del que tienen en el mundo físico. Este último se describe en Imaginaciones, en lugar de hacerlo en pensamientos, y por ello, el mundo espiritual se ve entretejido en el relato, de tal modo que parecería que no nos encontramos ante otra forma de existencia, sino ante una mera sucesión de acontecimientos físicos.

La concepción histórica basada únicamente en lo físico considera que se adoptaron las antiguas Imaginaciones del Oriente, de Grecia, etc... y que se las entretejió poéticamente con los materiales históricos de los que se ocupaba el hombre en aquel entonces. En los escritos del padre de la iglesia Isidoro de Sevilla (560 - 636 d. C.) se tendría así una recopilación formal de antiguos "motivos legendarios".

Pero ese es un modo exterior de contemplar las cosas. Sólo tiene significado para el que no entiende la constitución anímica del hombre que, al captarse a sí misma y su existencia, vincula ambas directamente con el mundo espiritual y se ve obligada a expresar ese conocimiento en Imaginaciones. El que utilicemos la propia Imaginación en lugar de la que se nos ha transmitido históricamente no es lo esencial. Lo importante es que el alma está orientada hacia el mundo espiritual y ve su propia actividad y los hechos naturales integrados en ese mundo.

Ahora bien, en la forma de relatar las cosas en la época anterior a la del alma conciente se puede descubrir un cierto extravío, que la observación espiritual contempla como efecto dela acción del poder luciférico.

Lo que impele al alma a acoger las Imaginaciones en su contenido vivencial, no corresponde a las facultades que tenía antaño, en la clarividencia onírica, sino más bien a las que existían en los siglos VIII al XIV después de Cristo. Estas facultades impelían más hacia una captación intelectual de lo percibido sensorialmente. Ambas facultades coexistían en la época de transición. El alma se ve situada en medio de la antigua orientación que se dirige hacia el mundo espiritual, y la nueva que conduce hacia el acontecer físico donde palidece lo espiritual.

En ese equilibrio oscilatorio del alma humana interviene el poder luciférico, cuyo objetivo es impedir al hombre que encuentre su plena orientación en el mundo físico. Pues quisiera mantenerlo con su conciencia en regiones espirituales que le eran adecuadas en tiempos pasados. Su intención es que, en su concepción ensoñadora e imaginativa del mundo, no intervenga nada de naturaleza puramente pensante dirigido a la captación de la existencia física. De un modo incorrecto el poder luciférico puede mantener su capacidad de percepción alejada del mundo físico. Pero es incapaz de sostener adecuadamente las antiguas Imaginaciones. Por ello deja que el hombre reflexione en Imaginaciones sin que pueda situar su alma plenamente en el mundo donde las Imaginaciones tienen todo su valor.

Cuando emerge la época del alma conciente, Lucifer ejerce su actividad haciendo que el hombre se vea situado de un modo inadecuado en la región suprasensible más cercana a la física.

Ello se hace evidente en la "leyenda" del "Duque Ernst", una de las más apreciadas en la Edad Media y que se contaba en todas partes a lo largo y ancho.

El Duque Ernst se enemista con el emperador que injustamente quiere destruirlo haciéndole la guerra. Para evitar la difícil situación con quien gobierna el imperio, el duque se ve obligado a participar en el movimiento de las cruzadas hacia Oriente. En las vivencias que tiene durante el viaje antes de llegar a su objetivo, lo físico se ve imbricado "legendariamente" con lo espiritual del modo que antes describimos. El duque llega por ejemplo a un pueblo cuyos habitantes tienen la cabeza en forma de grulla; se ve arrastrado con el barco hacia la "montaña imán", que retiene a los que se le acercan dejando que mueran miserablemente. El Duque Ernst y lo suyos logran escaparse cosiéndose a sí mismos en una pieles, y dejándose llevar a una colina por grifos que están acostumbrados a recoger como botín a los hombre atrapados por la montaña-imán, y de esa manera, en su ausencia de los grifos, cortan las pieles y se escapan. El siguiente trecho les lleva a un pueblo cuyos habitantes tienen las orejas tan largas que pueden envolver el cuerpo entero como si fuera una vestimenta; luego llegan a otro cuyos habitantes tienen los pies tan grandes que, cuando llueve, la gente puede tenderse en el suelo y extender los pies encima como si fueran paraguas. Arriban después a un pueblo de enanos y a otro de gigantes, etc, etc... Todo ello se relata vinculándolo con el viaje de cruzadas del Duque Ernst. La "leyenda" no nos deja sentir adecuadamente que dondequiera que aparezcan imaginaciones está teniendo lugar una indicación de un mundo espiritual y que, en ese caso, se están relatando con imágenes cosas que suceden en el mundo astral, relacionadas con la voluntad y el destino del hombre terrenal.

Lo mismo sucede con el bello "Cantar de Roldán" en el que se glorifica la incursión de Carlomagno contra los paganos en España. En ella, como si confirmara algo presente en la Biblia, se llega incluso a decir que con ello Carlomagno pudo alcanzar así uno de sus objetivos y que detuvo al sol en su camino, haciendo que un día fuera tan largo como dos.

En el "Cantar de los Nibelungos" vemos cómo la forma que se ha conservado en los países nórdicos, retiene la visión de lo espiritual con mayor pureza, mientras que en Europa Central las Imaginaciones se acercan a la vida física. En la forma nórdica de relatarla se expresa el hecho de que las Imaginaciones se relacionan con el "Mundo Astral"; en la forma centro-europea del Cantar de los Nibelungos, las Imaginaciones se infiltran en la visión del mundo físico.

Las Imaginaciones que aparecen en la leyenda del Duque Ernst en realidad se relacionan con lo que sucede entre las experiencias del mundo físico y algo que se vivencia en un "mundo astral" al que el hombre también pertenece.

Si dirigimos la mirada espiritual a todo esto, descubriremos cómo el ingreso en la época del alma conciente significa superar una fase evolutiva en la que los poderes luciféricos habrían podido vencer a la humanidad si no hubiera penetrado en el ser del hombre un nuevo impulso evolutivo mediante el alma conciente, con su poder de intelectualización. La orientación hacia el mundo espiritual que podría abrirnos las vías hacia el error, se ve impedida pro el alma conciente; la mirada del hombre es arrastrada hacia el mundo físico. Todo lo que sucede en esa dirección rescata a la humanidad de los poderes luciféricos que lo confunden.

Ahí actúa ya Mikael para la humanidad desde el mundo espiritual. Prepara su labor posterior desde lo suprasensible. Ofrece a la humanidad impulsos que conservan la antigua relación con el mundo divino-espiritual sin que ello adopte un cariz luciférico.

En el último tercio del siglo XIX, Mikael penetra en el mundo físico-terrenal con la actividad preparatoria que ha ejercido desde el siglo XV.

Durante un tiempo, la humanidad tuvo que desarrollar su evolución espiritual de tal modo que se libera de su relación con el mundo espiritual, relación que amenazaba con hacerse imposible. Pues la misión de Mikael condujo la evolución por derroteros que vuelven a restaurar el avance de la humanidad haciendo que se relacione con el mundo espiritual de un modo saludable.

Por consiguiente, en su actuación, Mikael se sitúa entre la imagen del mundo de Lucifer, y el intelecto cósmico de Ahrimán. En Mikael, la imagen del mundo se convierte en revelación del mundo: que permite descubrir el intelecto cósmico como acción cósmica divina. En esa acción cósmica vive el cuidado de Cristo por la humanidad, que de ese modo puede desvelarse a los corazones humanos desde la revelación cósmica de Mikael.

Goetheanum. 23 de Noviembre; 1924.


Directrices relacionadas con la anterior exposición

124- Al amanecer de la época del alma conciente (Siglo XV) que sigue al crepúsculo de la época del alma intelectiva o afectiva, le precede una actividad luciférica muy intensa que se extiende en la nueva época durante un tiempo.

125- Esa acción luciférica quisiera conservar viejas formas de representación imaginativas del mundo y evitar que el hombre capte la existencia física del mundo integrándose en ella.

126- Mikael se vincula con la acción de la humanidad para que el intelecto independiente permanezca junto a los dioses de los que procede, más de un modo no luciférico, sino legítimo.


Nota:

Este estudio se amplía con una Segunda y Tercer parte.


Camelot. Iniciativa Antroposófica.

Rudolf Steiner. Pensamientos Guías - (GA 26).