4 - La Tarea de Mikael en la Esfera de Ahriman
La Tarea de Mikael en la Esfera de Ahriman
Rudolf Steiner. 10 de Octubre; 1924. | GA (26)
Disponible: Enero 2026.
Cuando el hombre contempla retrospectivamente su evolución y, al hacerlo, llega a contemplar espiritualmente la particular cualidad que ha toado su vida espiritual a lo largo de cinco siglos, al menos habrá de presentir ya dentro de su conciencia habitual, que él mismo se halla en un importante punto de giro de toda la evolución terrestre de la humanidad desde hace cinco siglos.
En la última exposición me referí, desde un punto de vista concreto, a ese importante viraje. En ella podemos elevar la mirada a las épocas remotas de nuestra evolución. Contemplamos cómo se ha transformado en el hombre la fuerza anímica que actualmente obra como fuerza de la inteligencia.
En el presente tenemos pensamientos muertos y abstractos en el campo de la conciencia humana. Son pensamientos ligados al cuerpo físico humano, y el hombre ha de reconocer que los ha creado él mismo.
En épocas primigenias, cuando orientaba su mirada anímica hacia allí donde hoy se le presentan los propios pensamientos, el hombre contemplaba entidades divino-espirituales. Y descubría que todo su existencia, incluido su cuerpo físico se hallaba ligada a esos seres, por lo que había de reconocerse a así mismo como creador de esas entidades. Pero debía admitir también que no sólo su existencia era obra de dichos seres, sino también su propia acción. El hombre no poseía voluntad propia. Lo que él hacía era manifestación de la voluntad divina.
Y tal como dijimos, el ser humano ha ido llegando hasta su propia voluntad, época que empezó hace unos cinco siglos.
Pero la última etapa se distingue de todas las precedentes, mucho más que éllas entre sí.
Al transferirse los pensamientos al cuerpo físico pierden la vitalidad, mueren, se convierten en imágenes espiritualmente muertas. Hasta entonces, por ser parte del hombre, también eran órganos de las entidades divino-espirituales, alas que pertenece el hombre. Éllas ejercen su voluntad de modo consustancial en el hombre. Y con éllo él se sentía unido de manera viviente con el Mundo Espiritual.
Con los pensamientos muertos el hombre se siente separado del Mundo Espiritual, y plenamente inserto en el Mundo Físico.
Más con éllo se halla sumergido en la esfera de la espiritualidad ahrimánica. Una esfera que apenas tiene poder en las regiones donde las entidades de las Jerarquías Superiores sostienen al hombre en la región que les es propia, de tal manera que, o bien actúan ellas mismas en el hombre como sucedía antaño o, como sucedió después, obran mediante su propio reflejo anímico o viviente. En la medida en que se sostiene esa acción de entidades suprasensibles que penetra en la actividad humana, es decir, hasta aproximadamente el siglo XV, las potencias ahrimánicas tienen un poder apenas perceptible en la evolución de la humanidad.
Lo que la espiritualidad persa describe sobre la acción de Ahriman no está en contradicción con ello. Porque esa cosmovisión no se refería a una acción de Ahrimán dentro del desarrollo anímico del hombre, sino a una acción en el mundo que limita directamente con la esfera anímica humana. Allí la actividad obraba sobre la esfera de alma humana partir de un mundo espiritual colindante, pro no intervenía directamente en él.
Ésa intervención directa empezó a ser posible en la época iniciada hace apenas cinco siglos.
Por consiguiente, el hombre se halla situado al final de una corriente evolutiva dentro de la cual ha venido a existencia su ser, partiendo de una espiritualidad divina que. por sí misma, acaba muriendo en la entidad-inteligencia abstracta del ser humano.
El hombre no ha permanecido en las esferas de esa espiritualidad divina de la que procede.
Lo que empezó hace cinco siglos para la conciencia del hombre, ya se había producido para una gran parte de su entidad global en la época en la que intervino en la manifestación terrestre el Misterio del Gólgota. En esa ocasión, y de una manera imperceptible para la conciencia para la conciencia existente en la mayoría de los hombres, la evolución de la humanidad se iba deslizando desde un mundo en el que Ahrimán tenía muy poco poder a otro en el que tenía mucho. Ese deslizamiento hacia otro estrato del mundo llegó a su culminación en el siglo XV.
La influencia de Ahrimán sobre el hombre en ese estrato se ha hecho posible y se ha capacitado para actuar de modo devastador, porque en ese estrato ha muerto la acción de los dioses afín al hombre. Pero éste sólo podía desarrollar la libre voluntad entrando en una esfera en la que ya no estaban vivos los seres divino-espirituales unidos a él desde los tiempos primigenios.
Desde un punto de vista cómico, en la esencia de esa evolución humana encontramos un Misterio Solar. Las entidades divino-espirituales de su origen se hallaban unidas con aquello que el hombre podía percibir en el Sol, hasta el importante giro evolutivo del que hemos hablado. Esas entidades se separaron del Sol, dejando en él únicamente aquello que había muerto en ellas, de modo que el hombre, corporalmente, sólo puede acoger desde el Sol fuerza de los pensamientos muertos.
Pero esas entidades enviaron a Cristo desde el Sol a la Tierra, y para la salvación de la Humanidad, Él unió su propio ser con el aspecto muerto de la existencia divino-espiritual en el reino de Ahrimán. De ese modo, la humanidad tiene dos posibilidades que sirven de garantes de su libertad: dirigirse de manera plenamente conciente hacia Cristo, con la convicción que poseía inconcientemente mientras descendía de la percepción de la existencia espiritual suprasensible hasta que empezó a hace uso de la inteligencia; o bien querer sentirse separado de esa existencia espiritual, cayendo así en la orientación adoptada por los poderes ahrimánicos.
La humanidad se halla en esa situación desde inicios del siglo XV. Y como en la evolución todo sucede de forma paulatina, ese proceso se fué preparando desde el Misterio del Gólgota, el mayo evento de la Tierra, que persigue rescatar al hombre de la decadencia a la que ha de verse expuesto, porque ha de ser un ser libre.
Podemos decir entonces que lo que en esa situación ha sucedido en la humanidad hasta ahora, se ha ido realzando de manera semiconciente, llevándonos así hasta el aspecto positivo de la visión de la naturaleza, que vive en ideas abstractas, y a algunos principios positivos de la propia actitud ante la vida.
Pero esa época en la que el hombre podía desplegar su existencia inconcientemente en la peligrosa esfera de Ahrimán, ha caducado ya.
El investigador del mundo del Espíritu debe advertir a la humanidad sobre el hecho de que Mikael ha tomado la dirección de la espiritual de los quehaceres humanos. Mikael realiza su tarea procurando no influenciar a los hombres sino dejando que ellos mismos le sigan en Libertad, con el fin de volver a encontrar, con ayuda de la Fuerza de Cristo, la salida de la esfera de Ahrimán en la que necesariamente había tenido que entrar.
Quien sea capaz de sentirse honestamente identificado con la Antroposofía, en lo más profundo de su alma, entiende perfectamente el fenómeno de Mikael. Y la Antroposofía quisiera ser el mensaje de esa misión mikaélica.
Goetheanum; 10 de Octubre; 1924.
Directrices relacionadas
106- Mikael asciende nuevamente por el camino que la Humanidad recorrió cuando descendía por las etapas de su evolución espiritual hasta llegar a hacer uso de la inteligencia. Si bien, para que la voluntad ascienda por ellos, Mikael irá preparando los senderos que la sabiduría recorrió hasta descender al último grado, la inteligencia.
107- El hecho de que, desde ese momento de la evolución del Mundo, Mikael se limite a mostrar su camino, para que el hombre pueda recorrerlo en libertad, distingue esa dirección de Mikael, de los demás períodos en que ejerció su guía. Sus anteriores períodos de tutela actuaban en el hombre; pues no se limitaban a mostrarle la acción mikaélica, por lo que el hombre no podía ser libre en su propia acción.
108- Comprender esa es la tarea del hombre actual, a fin de poder encontrar, con toda el alma, su propio camino espiritual dentro de la época de Mikael.