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3 - El Camino Premikaélico y El Camino de Mikael

El Camino Premikaélico y El Camino de Mikael

Rudolf Steiner. 12 de Octubre; 1924. | GA (26)

Disponible: Enero 2026.

Si seguimos imaginándonos del modo habitual la relación que el moderno mundo de ideas tiene con la naturaleza, no podemos ver en la luz adecuada cómo se abre paso la intervención de Mikael en la evolución humana.

Porque puede pensarse: ahí fuera está la naturales con sus seres y procesos; aquí en mi interior están las ideas, que expresan conceptos sobre los seres naturales o lo que suelen llamarse leyes naturales. La tarea del pensar consistiría sobre todo en mostrar cómo generamos las ideas que conllevan la correcta relación con los seres naturales o las verdaderas leyes de la naturaleza.

En ese proceso apenas se tiene en cuenta la relación que existe entre esas ideas y el hombre que las piensa. Y sin embargo sólo se comprenderá lo ahí sucede cuando nos planteemos la pregunta prioritaria: ¿Qué es lo que experimenta el hombre en las modernas ideas de la ciencia natural?

Llegaremos a una pregunta del modo siguiente:

Hoy en día el hombre siente que las ideas se forman en su interior mediante la actividad de su alma. Siente que él mismo es el formador de las ideas, y que sólo las percepciones penetran en él desde fuera.

Pero el hombre no tuvo siempre ese sentimiento. En épocas precedentes no sentía el contenido de las ideas como algo creado por él mismo, sino como algo que adquiría por inspiración desde el mundo suprasensible.

Esa sensación fue pasando por diversas etapas, etapas que dependían de la parte de su ser con la que el hombre vivenciaba lo que hoy llama sus ideas. Actualmente, en la época en que se desarrolla el Alma Conciente rige plenamente lo que dijimos en las anteriores directrices: "Los pensamientos tienen su verdadera sede en el cuerpo etéreo del hombre. Pero allí son fuerzas vivientes y ontológicas, fuerzas que dejan su impronta en el cuerpo físico. Y es en su calidad de 'pensamientos grabados' que tienen esa naturaleza de sombra con las que los conoce la conciencia habitual."

Ahora bien, podemos retroceder a épocas en las que los pensamientos eran vivenciados directamente en el Yo; pero entonces no tenían ese carácter de sombra que hoy tienen; no solamente estaban dotados de vida, sino también de alma y se hallaban impregnados de espíritu. Ello implica sin embargo que el hombre no pensaba pensamientos, sino que vivenciaba la percepción de entidades espirituales concretas.

Podemos encontrar por doquier en la protohistoria de los pueblos antiguos una conciencia que eleva su mirada a un mundo de entidades espirituales. Lo que de ello se ha conservado históricamente, suele definirse hoy en día como conciencia generadora de mitos y no se le otorga ningún valor espacial en la captación del mundo real. Y aún así, con aquella conciencia, el hombre se encontraba inmerso en su mundo, en el mundo de su origen; mientras que con la conciencia de hoy en día se sale fuera de ese mundo que le es propio.

El hombre es espíritu, y su mundo es el mundo de los eres espirituales.

En la siguiente etapa, todo lo relativo al pensar ya no se vivencia desde el "Yo" sino desde el cuerpo astral. Con ello la mirada anímica deja de captar la espiritualidad directa. Lo ideico se presenta como algo vivo dotado de alma.

En la primera etapa; en la que se contemplan los seres espirituales concretos, el hombre no siente la intensa necesidad de acercar lo contemplado al mundo de lo percibido con los sentidos. Y aunque los fenómenos del mundo sensorial se manifiesten como actos de lo que se ha percibido a nivel suprasensible, no se siente la necesidad de crear una ciencia especial de lo que es directamente perceptible a la "mirada espiritual". Por otra parte, lo percibido como el mundo de los seres espirituales, tiene tal plenitud, que atención se centra en ello.

Distinto es el caso en la segunda etapa de la conciencia. En la que los seres espirituales concretos se ocultan; y emerge en su lugar su reflejo como vida dotada de alma. Uno empieza a vincular la "vida de la naturaleza" a esa "vida de las almas". En los seres y procesos naturales se busca a los verdaderos seres espirituales y sus actos. En lo que más adelante surgió como investigación alquímica podemos ver históricamente el resultado de esa etapa de la conciencia.

Y así como el hombre, al hallarse en la primera etapa de la conciencia, "pensaba" seres espirituales, y vivía plenamente dentro de sí mismo, en la segunda etapa de la conciencia todavía está cerca de su propio ser y de su origen.

Por ello, en ambos niveles, no puede decirse que el hombre llegue a sentir intrínsecamente un impulso interior para su propia actuación.

En él actúa lo espiritual, algo de la misma índole que él mismo. Lo que él parece hacer, es manifestación de procesos que realizan seres espirituales. Lo que el hombre hace es la expresión físico-sensorial de un acontecer real, divino-espiritual, que se halla en el trasfondo.

La tercera etapa de la evolución de la conciencia hace que los pensamientos se hagan concientes en el cuerpo etéreo, más como pensamientos dotados de vida.

Cuando la civilización griega estaba en su auge, vivía inmersa en esa conciencia. Al pensar, el griego no se formaba el pensamiento como imagen creada por él mismo que le permitiera luego contemplar el mundo: él sentía que en su interior se estimulaba la misma vida que palpitaba ahí fuera en las cosas y procesos.

Y ahí surgió por primera vez el anhelo de libertad en las propias acciones. Todavía no la verdadera libertad, pero sí el ansia de libertad.

El hombre que sentía la agitación de la naturaleza en sí mismo, podía desarrollar el anhelo de liberar su propia actividad de lo que percibía como actividad ajena. Pero en la actividad exterior seguía viéndose el resultado final del mundo espiritual activo, que es la misma índole que el hombre.

Sólo cuando los pensamientos dejaron su impronta en el cuerpo físico y la conciencia se limitó únicamente a esa huella, surgió la posibilidad de la libertad. Ese es el estado que se da con el siglo XV después de Cristo.

En la evolución del mundo lo importante no es qué significado tienen las ideas de la actual concepción de la naturaleza para la naturaleza misma; porque esas ideas no han adoptado la forma actual para proporcionar una determinada imagen de la naturaleza, sino para llevar al hombre a una determinada etapa de su evolución.

Cuando los pensamientos se adueñaron del cuerpo físico, de su contenido inmediato se extinguieron el espíritu, el alma y la vida, quedando tan solo la sombra abstracta aferrada al cuerpo físico. Esos pensamientos únicamente pueden convertir lo físico-material en objeto de su conocimiento. Porque ellos mismos sólo son reales en el cuerpo físico-material del hombre.

El materialismo no ha surgido porque sólo existan seres y procesos materiales en la naturaleza exterior, sino porque el hombre, en su evolución, debía pasar una etapa que le condujera a una conciencia que, al principio sólo es capaz de percibir fenómenos materiales. La configuración unilateral de esa necesidad evolutiva humana produjo la moderna concepción de la naturaleza.

La misión de Mikael consiste en llevar al cuerpo etéreo del hombre las fuerzas que permiten a los pensamientos-sombra volver a cobrar vida, y entonces los seres anímicos y espirituales de los mundos suprasensibles se acercarán a los pensamientos vivificados; el hombre liberado podría convivir con ellos, igual como convivía antaño el hombre que era mera imagen físico-refleja de la actividad de esos seres


Directrices relacionadas

103- En la evolución de la humanidad la conciencia desciende por los peldaños que descendió el despliegue del pensamiento. Existe una primera etapa de conciencia en la que el hombre vivencia los pensamientos en el "yo", como seres dotados de vida y de alma e impregnados de espíritu. En una segunda etapa el hombre vive los pensamientos en el cuerpo astral; en esa situación se presentan sobre todos imágenes reflejas de los seres espirituales dotados de alma y vida. En una tercera etapa, el hombre experimenta los pensamientos en el cuerpo físico; éstos se muestran como sombras muertas de lo espiritual.

104- En la misma medida en que del pensar humano se retira lo espiritual, lo anímico y lo vivo, cobra vida la voluntad propia del hombre. Con ello se hace posible la libertad.

105- La tarea de Mikael consiste en volver a conducir al hombre por los senderos de la voluntad hacia su lugar de origen, porque con su conciencia terrestre el hombre descendió por los senderos del pensar desde la vivencia de lo suprasensible hasta la experiencia de lo sensorio.


Camelot. Iniciativa Antroposófica.

Rudolf Steiner. Pensamientos Guías - (GA 26).